Las monedas romanas permiten la difusión de la imagen imperial. Magnus Maximus se muestra aquí de perfil, en forma de busto. Lleva la diadema, la toga y la coraza, emblemas de su función. El aspecto físico del personaje se reproduce en parte: cara alargada, nariz recta. Algunos detalles, como la redondez del ojo, se ajustan más a las convenciones artísticas del Bajo Imperio. El retrato romano se sitúa aquí a medio camino entre la representación realista del individuo, y la representación idealizada del poder imperial..